El Puente Blanco: el vado romano sobre el Granico
En el noroeste de Turquía, cerca de la actual Biga, en la provincia de Çanakkale, cruzaba antaño el río Granico (en turco, Biga Çayı) el Akköprü, el «Puente Blanco». En la época tardorromana, era una de las estructuras de puente más grandes de la Misia: ocho arcos, muros de contención de mármol y mampostería de ladrillo y piedra menuda. El puente ha llegado hasta nuestros días solo en fragmentos: en el siglo XIX fue desmontado en gran parte para obtener materiales de construcción para las carreteras locales. Pero incluso los restos y las antiguas descripciones dejan una imagen impresionante del ingenio de la Antigüedad tardía.
Historia del puente
El Puente Blanco sobre el Granico fue construido, según los investigadores, en el siglo IV d. C., probablemente durante el reinado del emperador Constantino el Grande (fallecido en el año 337). Era una época de intensa restauración de las calzadas romanas en Asia Menor y de fortalecimiento de las comunicaciones entre Constantinopla y las provincias asiáticas. El puente permitía cruzar el caprichoso Granico, conocido desde la época de la batalla de Alejandro contra los persas en el año 334 a. C.
La primera descripción detallada del puente la dejó el viajero inglés Edmund Chishull en 1699: por entonces, la estructura aún se conservaba en gran parte. En el siglo XIX lo visitaron William Turner (1815), Piotr Chikhachyov (1847) y, en la década de 1890, el investigador alemán Janke. Todos ellos registraron rasgos característicos de la arquitectura romana: cámaras de descarga bajo la calzada, revestimientos de mármol y mampostería de ladrillo y piedra.
La desgracia del puente llegó en el siglo XIX: la piedra y el mármol fueron sustraídos activamente para la construcción de carreteras y edificios locales. A principios del siglo XX, cuando el arqueólogo británico Frederick W. Hasluck inspeccionó la zona, de Akköprü solo quedaban fragmentos dispersos. Hoy en día, de la estructura se conservan algunos cimientos y trozos de mampostería en el cauce y a orillas del Biga.
Arquitectura y qué ver
Ocho arcos
El puente, en su forma completa, tenía ocho arcos: cuatro principales, que cubrían el cauce principal del río, y cuatro más pequeños —para crecidas— a los lados. El vano más largo medía unos 18 pasos (aproximadamente 13-14 metros), y la anchura de la calzada era de unos 8 pasos (unos 6 metros).
Materiales
El puente estaba construido con ladrillos y piedras de mampostería de pequeño tamaño, con muros de contención de mármol a los lados. Esta combinación, característica de la Antigüedad tardía de la época tardorromana, garantizaba tanto la solidez como un aspecto elegante: las caras de mármol reflejaban la luz, mientras que el núcleo de ladrillo amortiguaba las variaciones de temperatura.
Cámaras de descarga
Debajo de la calzada se encontraban las cámaras de descarga, huecos que reducían el peso de la estructura sobre los pilares. Este recurso es típico de la escuela de construcción de puentes romana y bizantina temprana y está bien documentado en las descripciones del siglo XIX.
Lo que queda hoy
A día de hoy, del puente se conservan fragmentos dispersos: las bases de los pilares en el cauce del Bigi, fragmentos de mampostería de ladrillo y bloques de mármol esparcidos. No existe una «visita» propiamente dicha: se trata de un lugar para los estudiosos de la historia local y los interesados en la ingeniería romana.
Datos curiosos
- El puente se alzaba sobre el río Granico, el mismo a orillas del cual Alejandro Magno obtuvo su primera gran victoria sobre los persas en el año 334 a. C.
- El puente fue inmortalizado en todo su esplendor por Edmund Chishull en 1699, un viajero y capellán inglés que atravesó Asia Menor.
- La destrucción sistemática del puente no se debió a guerras ni a terremotos, sino al «canibalismo» económico: en el siglo XIX se utilizó el mármol y el ladrillo para construir las carreteras locales.
- Akköprü («Puente Blanco») es el nombre popular otomano, relacionado con la blancura de los revestimientos de mármol: desde lejos, el puente realmente parecía claro.
- Hoy en día, el lugar prácticamente no forma parte de las rutas turísticas: es una rara ruina «perdida» de la Misión romana.
Cómo llegar
Los restos del puente se encuentran cerca de la ciudad moderna de Biga, en la provincia de Çanakkale (noroeste de Turquía, región del Mar de Mármol). Coordenadas: 40°22′21″ N, 27°18′36″ E. De Çanakkale a Biga hay unos 80 km. Desde Estambul, unos 250 km pasando por el ferry o el puente 1915 Çanakkale Köprüsü.
Lo mejor es llegar a las ruinas en coche: no hay transporte público que lleve directamente al lugar. Un punto de referencia es el puente moderno que cruza el Biga en las afueras de Biga; los antiguos pilares se distinguen en el cauce del río y en sus orillas.
Consejos para el viajero
Prepárate para que aquí no haya una «atracción turística» clásica con un cartel y un sendero. Este es un lugar para quienes viajan expresamente a la región en busca de vestigios romanos y bizantinos en Misia. Llévate descripciones y fotografías del siglo XIX: sin ellas es difícil imaginar la magnitud original del puente.
La mejor época es a finales de primavera y principios de otoño: el nivel del agua en el Biga es más bajo y en el cauce se ven mejor los cimientos de los pilares. En invierno y primavera, las crecidas pueden ocultar completamente los fragmentos bajo el agua.
Combine la visita con un viaje a Troya (Truva), Çanakkale, Assos y Kizilcukur: esto le permitirá organizar en 2 o 3 días una ruta completa por la antigua Misia y la Tróade. Lleve calzado resistente y repelente de insectos: los accesos al río suelen estar pantanosos y cubiertos de juncos.
Respete los restos que quedan: no intente mover las piedras ni se lleve «recuerdos». Este puente ya ha sufrido más que muchas otras construcciones romanas conservadas; cada piedra aquí es una rareza y un tesoro para futuras investigaciones.